viernes, 17 de diciembre de 2010

"Salió un claro entre las nubes, hemos vuelto a ver el sol... "

Parece mentira que ahora al tiempo le dé por ponerse de un irónico perdido y salga el sol, precisamente hoy.


En fin, tras dos semanas de hielo, nieve y, por supuesto, duras y arduas jornadas de estudio, ayer tuvo lugar mi último examen del cuatrimestre (Introduction to Database Management, que es fácil si uno no se dedica a tocarse los cojones el ombligo como yo). Tras época de exámenes me reafirmo en lo que ya tantas veces he dicho. Estos noruegos están como cabras. Pero no dejan de ser curiosos.

El examen de noruego fue en una iglesia. Con su altar, su cruz en lo alto, sus panfletos propagandísticos con niños de todas las razas en la portada sonriendo por la felicidad de saberse cristianos y libres de pecado, ... su todo. Surrealista cuanto menos.

El de ayer, en cambio, fue en un pabellón deportivo. Unas 500 personas examinándonos de 5 asignaturas distintas con patucos de plástico azul para no estropear el parquet. Una verdadera lástima no poder descojonarse a gusto cuando uno está solo.

Por supuesto, eso de que los profesores hagan acto de presencia en los exámenes aquí no se estila. Se conoce que aquí se dedican a buscar tareas para tener ocupados a los jubilados (lo cual no lo veo mal) y los meten allí, a controlar el percal y a acompañarte al baño en cualquier momento del examen que lo necesites. Igual de curioso que la costumbre, tradición casi, que tienen los noruegos de llevarse comida a los exámenes para matar al gusanillo. O más bien gusanazo, para algunos. Y en esa tesitura acabas. No sabes muy bien cómo, pero ahí estás. En un gimnasio, con tus patucos calzados, con los ojos hinchados y ojerosos, rodeado de abuelos, observando como el pelopincho de dos mesas más allá mira con el rabillo del ojo su tupperware de filetes, y levantando la mano cuando el abuelo jefe dice con voz de tenor: ¿"inglish"? ¿Qué estás haciendo con tu vida, Emilio?

Al menos ya empiezo a saborear las primeras horas de la que será mi primera navidad sin exámenes. Me doy envidia hasta a mí mismo.

Y ahora... la cama sin hacer, una montañ... espera, cambio a inglés...

[Ejem, ejem...]

And now an unmade bed and a mountain of messy clothes on it. Another mountain on the armchair. A carpet full of shit and my suitcase open in the middle of the room. The suitcase looks at me. I look at her. We look at each other... Neither know what to say. I'm not exceedingly good in this stuff.

The first part of our Erasmus has come to the end. After four months, one week and six days, I'll get to Spain tomorrow to enjoy family, friends and my grandmother's gastronomic luxuries.

I said goodbye to many people who will not return in January. Same match today. Too many people at one stroke. I'm not exceedingly good in this either. The "Tomorrow will be another day" never had less meaning.. It's not time to dive into all that entropy of nostalgia, photos, songs, videos and other shit (good shit), but thanks to each and every one of you for completing all the hidden stories behind this blog. For making me learning more each day. From the heart, thank you. And see you soon in "rainland", "homemadebeerland", "fjordland", "fuckinnorwegianpeopleland", ... also known as Bergen (or wherever you want).

Soundtrack | Rockin' in the free world - Pearl Jam

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Llegó diciembre

Sólo tres semanas para volver a España. Esto empieza a dar vértigo colega... Exámenes y fiestas de despedida en honor a los que no tendrán la suerte de volver tras navidad. Tendremos que apañárnoslas y hacer malabares con el tiempo para llevar ambas cosas al día.

Aunque la semana pasada las pocas ganas de estudiar me llevaron a tener tiempo suficiente para redescubrir Bergen. Me gustaría haberlo hecho antes. De hecho no sé porqué he dejado pasar cuatro meses. Salí a patear sólo con un puñado de canciones en los oídos y una gran dosis de masoquismo por el frío de cojones casi polar. Sin cámara colgando del hombro y sin la necesidad de encontrar la foto, sin rumbo. Tampoco mucho sentido. ¿Conclusión? Bergen mola. Así de simple. Como ella, simple. Una ciudad insegura, con estados de ánimo y distinta cada día. Bergen es una ciudad sencilla construída sobre los detalles. Dudo que tuviese suficiente tiempo en todo el Erasmus para descubrirlos todos. Igual diría esto de cualquier otra ciudad que me hubiese tocado como destino. Pero me tocó Bergen y tengo ganas (y todo el derecho del mundo) de ponerme profundo, ¿qué pasa?

Hablando de todo un poco, mañana es mi examen de noruego oral. Es decir, que no sé si esos 10 créditos (o 15, aún no lo sé) dependen de mi capacidad, de lo que sea capaz de estudiar esta noche, de mi suerte, de mi sino o de mi archiconocida y nula facilidad de dominar acentos foráneos. No lo sé, pero las instrucciones de las sopas aún las tengo que pasar un poco por el Google Translator para enterarme de algo.

En fin, que Tor nos pille confesados. A los que seais Erasmus en Noruega y no tengáis ni puta idea de ná os veais en mi misma tesitura, os dejo el único sitio en castellano que he encontrado útil para entender algo de este infernal idioma.

Un abrazo a todos. En especial a toda la gente de Puertollano. Ya pronto estoy con vuesas mercedes disfrutando del consumismo como dios manda, que está la cosa "mu mala" por aquí.

Soundtrack | Trains - Bjørn Berge (recomendación noruega)


martes, 16 de noviembre de 2010

Castellano-manchegos por Noruega

Aquí dejo la parte del programa Castellano-manchegos por el mundo en la que salimos Peri, Paco y yo explicando como buenamente podemos lo que es un fiordo y cómo se realiza la cerveza casera en Fantoft. Por supuesto, no puede faltar un buen Bonustrack de Paco, guitarra en mano, haciendo las delicias de más de un noruego.



Edito: Desde aquí podéis ver el programa entero, incluídas tomas falsas.

sábado, 30 de octubre de 2010

Porque el Erasmus también es para viajar...

Y la nieve llegó a Bergen en pleno Octubre. Ola de frío y de bolazos en el aparcamiento de Fantoft. También, por supuesto, unas vistas de película de navidad. No quiero (más bien no puedo) imaginarme como estará esto allá por enero y febrero. Acá las vistas desde mi cuarto mientras me dedico a desperezarme:


Y como huyendo de ella empezamos nuestro primer viaje Erasmus oficial: Oslo-Londres. Sin miedo ni vergüenza nos plantamos el Jueves de la semana pasada en la estación, a aquello de las 11 de la noche para coger el tren que nos llevaría a Oslo. Un tren nocturno que tarda unas 7 horas y media en tocar las vías de la estación de Oslo Central Station. Es también conocido por tener unas vistas muy bonitas (sobre todo de noche), por sus repentinos cambios de temperatura y por la asiduidad con la que un hombre arrestado pasa, amablemente acompañado por la policía, por el pasillo.

Una vez en Oslo cogimos el metro para llegar hasta Sogn y Kringsja, las residencias estudiantiles en las que nos acogieron unos amigos de Anna. Dejamos todos los bultos y nos fuimos a ver la ciudad y a disfrutar de su frescacho matutino. Empezamos por la National Gallery de Oslo, donde vimos El grito de Edvard Munch, y continuamos por el Hard Rock Café.


Tras una improvisada comida del supermercado en la estación de trenes, visitamos la Opera House, al lado del puerto, hicimos fotos a todas las gaviotas cagonas y paseamos por Vigeland, el parque más famoso de Noruega con más de 50 estatuas bastante curiosas. La perfecta imagen para el otoño noruego.





Nuestro tour por Oslo finaliza con una aromática cena alemana en Kringsja preparada por los amigos de Anna. Tras la cena nos unimos a una "fiesta" de la que huimos no muy tarde para irnos a descansar.

Despertamos, no precisamente con el sol, y nos preparamos para ir hasta el aeropuerto. Más por inercia que por instinto, comprobamos los billetes de avión. Creo que me evitaré el marrón que supone tener que explicar las expresiones de nuestras caras cuando descubrimos que ni la hora de salida, ni el aeropuerto de origen, ni el aeropuerto de destino son los que creíamos. En fin, lo arreglamos como buenamente pudimos y acabamos en Londres. Rápidamente nos hacemos con el tren y metro respectivos y nos dejamos caer en el albergue, que son dos casas tipicazas londinenses unidas con un puñado de aseos repartidos.

Si hubiese que definir Londres con una frase sería "de película". Prácticamente todo lo que puedas ver en esta ciudad te sonará del cine.

Pudimos disfrutar de Candem Town, un mercado de ropa, comida y recuerdos de Londres, básicamente. Tiene su encanto pero es peligroso mientras tengas monedas o billetes en los bolsillos.


Trafalgar Square, la plaza más importante de Londres, en la que se encuentra la National Gallery y la que ya nos permite ver el Big Ben en la lejanía.



Seguimos la estela que va dejando la típica imagen del Big Ben y Westminster a lo lejos hasta llegar al corazón de Inglaterra.


Harrods, un Corte Inglés inglés. Colonia en el baño, y ascensores de lujo. El sumun del ostentación. Con la niebla de tanto exceso le perdemos la pista a Jessica, lo cual nos lleva a tres horas de confusión entre Harrods, metro y albergue.

Bridge Tower, por donde tuvimos oportunidad de dar un paseo nocturno.


Por supuesto, Picadilly Circus.


British Museum, donde vimos autenticas (o eso dicen) momias del antiguo Egipto, entre otras cosas.


También Covent Garden, lo que más me sorprendió, y para bien. Es una especie de mercado de artesanía donde se pueden ver espectáculos callejeros bastante curiosos y divertidos.


Era deber hacer una pequeña visita a Abbey Road para hacerse la foto de rigor y para echar una risa, que ya que estamos...


Y, ¿cómo no? el Hard Rock Cafe de Londres. Como todos: una pasada. Pero esperaba más, no sé. Igualmente, uno más a la colección.


En resumidas cuentas, un viaje más que exprimido del cual esperamos que sirva como precedencia para muchos más. Ahora toca ponerse, al día en los estudios, y reponerse, de los daños en la cuenta bancaria. De momento, como caído del cielo, ya tengo un (pequeño) trabajo noruego, dos fines de semana contando gente que sube y baja del autobus: frenética diversión. Sinceramente, prefiero Londres.



Soundtrack | Life in Technicolor ii - Coldplay


jueves, 23 de septiembre de 2010

Días "grises"

En Fantoft nada es lo que parece, las horas parecen minutos y los días parecen horas. Tanto es así que ya llevamos más de mes y medio y ni darme cuenta.

Empezaré por el principio, que es como comúnmente se suelen hacer estas cosas: La Mentor Week. Se trata de la semana de introducción en la que los veteranos nos organizan actividades tales como emborracharse en un parque, emborracharse en una discoteca, emborracharse en la propia facultad, emborracharse en un mini-crucero, y matarnos en un torneo de algo que no se parece ni de lejos al fútbol pero que ellos llaman fútbol... Lo que viene a ser una Mentor Week de toda la vida de Dios, vaya.



Tras la Mentor Week, la mayoría nos encontramos con la cuesta de la vuelta a las clases. Con un poco más de pendiente que otras veces por aquello del idioma y tal. Ahora la cosa está algo más estable, aunque nunca se sabe. Ya escribiré un post sobre las asignaturas.

Las cuestas de los estudios no son las únicas con las que nos hemos topado. En mes y medio ya nos hemos pateado tres de las siete montañas que rodean Bergen (las otras cuatro no tardarán mucho en caer bajo nuestros pies).

La primera fue el Fløyen, al que subimos para disfrutar de la Jam Sessions perrofláutica:

Monte Fløyen


Durante la Mentor Week también nos hicimos con el Løvstakken (para mí el más complicado):


Monte Løvstakken


Y, finalmente, el más alto e impresionante, el Ulriken. Creo que son las mejores vistas que puedes llevarte de Bergen:

Panorámica en Ulriken I




En otra ocasión intentamos coronar el Rundemanen; pero no quedó más que el intento, ya que quedamos embelesados en un lago que había a medio camino.

Otro de los días estuvimos navegando por las aguas de los fiordos en ferry, con el Fjord Trip, organizado por la universidad. Estuvo bastante guay, nos hizo buen día y pudimos aprovechar bien la cámara, pero fueron 8 horas de viaje y con mucho frío. Se acabó haciendo pesado. Pero mereció la pena:

Unnamed village I


Navigating


People of Fjord Trip


También hubo tiempo para escapaditas de fin de semana. Casi improvisadamente, alquilamos un par de carros y nos hicimos a la carretera de los fiordos. Dormimos en una cabañita rústica de madera a la orilla de un lago (¡gratis!), con mil camas, cacharros de cocina, estufa, sofás. Todo un lujazo:

Cabaña del lago


Ya al día siguiente retornamos a los coches para llegar hasta el pie del Folgefonna, el mayor glacial de la zona. De las seis horas de subida sólo llegamos a hacer una. Por problemas técnicos y de salud tuvimos que conformarnos con las vistas del glacial desde abajo, que no tampoco estuvieron nada mal, la verdad.

Glacial de Folgefonna




En cuanto a la residencia, cada vez mejor. Ya se va notando un poco (pero no mucho) la mejora en el inglés. La relación con los vecinos es buena, al menos con la inmensa mayoría. Toga party, dinner of desserts, international dinners, Ultrastar, cumpleaños varios. Cualquier cosa que diga sería insuficiente para describir el grado de fiesteo que aquí se vive. Barriles de cerveza y vino caseros que arden y algunos hígados que ya dicen "basta"...

El sábado vendrá el programa Castellano-Manchegos por el mundo a grabarnos a Paco, Peri y a mí. Seguro que quedará alguna anécdota que contar.

Por ahora, y resumiendo mucho muchísimo, esto es cuanto puedo contar. Cómo veis, aquí los días sólo son grises de puertas para fuera.

Se os echa de menos. A vosotros y al queso. Pronto espero recibir una caja con más aprovisionamiento español, el cortometraje en deuvedé y el libro con diplodocus en la portada, muy pronto. Un abrazo a todo el mundo.


Soundtrack | Set The Record Straight - Reef


 
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